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Revista Digital

Contarex Bullseye: la reina de las cámaras

Por Yunier Escobar

No he tenido cámara más impresionante en mis manos que la Zeiss Ikon Contarex “Bullseye”.

¿Qué tenían en su cabeza los diseñadores de esta cámara tan extrañamente bella? ¿Su referencia de diseño fue un tanque de guerra o alguna “máquina del tiempo”? Quiero pensar que Zeiss Ikon quería hacer una cámara revolucionaria en todos los sentidos. Y salió este monstruo tan imponente: una cámara muy avanzada para su época, compleja en extremo y excéntrica a toda luces.

Mi Contarex “Bullseye”, de 1959/1960.

Zeiss Ikon la bautizó simplemente como The Contarex y hoy se le conoce cariñosamente como Contarex “Bullseye”, por ese enorme ojo/diana sobre la lente que no es más que la celda de selenio del exposímetro. El nombre (el original) proviene de la mezcla de Contax (su antecesora telemétrica) y “rex” (rey en latín). Efectivamente, Zeiss quería fabricar la cámara más avanzada del mundo de formato 35mm y así fue como se lo encargó a sus ingenieros: diseñen la mejor cámara, no importa cuánto cueste, pero tiene que ser la mejor jamás fabricada.

El “rey (o reina) de las cámaras” se presentó en la Photokina de 1958, convirtiéndose en la primera cámara réflex de Alemania Occidental con obturador de plano focal y dirigida al mercado profesional. Sin embargo, la complejidad de su producción hizo que saliera a la venta a partir de 1960.

Prototipo Contarex.

La Contarex incluía un sistema de espejo réflex con retorno instantáneo, un sistema de enfoque y encuadre con la apertura completamente abierta, un mecanismo de diafragma controlado desde el cuerpo de la cámara (en lugar de un anillo en la lente) y un exposímetro incorporado y sincronizado tanto con el sistema de velocidad como con el diafragma. ¿Te parece algo común? Hoy si, pero en el momento en que la Contarex hizo su debut, eran muchas novedades en una única cámara y ello representaba enormes retos de diseño. De hecho, podemos decir que algunas de esas características comunes en las cámaras modernas tienen su antecedente en la Contarex y otras cámaras de Zeiss Ikon.

Un imagen de la patente norteamericana de la Contarex Bullseye.

Además de las complejidades de construir la cámara, las estrictas especificaciones de Zeiss Ikon para sus lentes también plantearon dificultades adicionales, ya que todas las fórmulas de lentes existentes debían revisarse y adaptarse para cumplir con sus altísimos estándares de calidad exigidos. Por eso se dice que las lentes diseñadas para la Contarex son de las mejores Carl Zeiss jamás fabricadas, tanto en óptica como en mecánica.

Mi Contarex Bullseye con lente Planar 50mm f2.

Un dato adicional: Zeiss Ikon estaba tan segura de la perfección de la maravilla mecánica que había fabricado, que cada tornillo de la cámara se pegó en su sitio. Claro, una cámara perfecta no necesitaría reparaciones nunca jamás.

Sin embargo, a pesar de todo el esfuerzo puesto en esta cámara, lamentablemente la Contarex fue un fracaso comercial. Del modelo “Bullseye” se produjeron únicamente 32.000, un número bastante bajo si lo comparamos con otras cámaras de la época. Por ejemplo, de la Nikon F (otra SLR revolucionaria, contemporánea de la Contarex) se produjeron nada más y nada menos que 862.600 copias.

Y hablando de la Nikon F, podemos decir que esta fue la cámara que destronó a la Contarex, contribuyó a su fracaso y con ello selló el hundimiento de Zeiss Ikon como fabricante de cámaras. La cámara alemana era mucho más cara, más pesada, más difícil de reparar y más limitada que su contraparte japonesa. El mercado respondió en consecuencia y la Nikon F se convirtió rápidamente en la cámara preferida por los profesionales.

Además de la Contarex Bullseye, se produjeron otros modelos posteriores con mejoras importantes, en un intento de Zeiss Ikon por mantenerse en el mercado: las Contarex Special, Contarex Professional, Contarex Super y Contarex Super Electronic. En 1975 terminó definitivamente la producción de la serie Contarex y con ello la fabricación de SLR por parte de Zeiss Ikon. Los japoneses habían ganado.

Hoy en día la Contarex Bullseye se ha convertido en una cámara muy buscada por los coleccionistas. Lamentablemente, no hay piezas de repuesto para repararlas, así que generalmente se necesita recurrir al “canibalismo”, lo que significa básicamente, sacrificar una cámara para reparar otra. Ello hace que, poco a poco haya menos Contarex disponibles.

¿Qué te parece? ¿Usarías una cámara tan extravagante?

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