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Revista Digital

Contax IIIa: la lujosa competencia de Leica

Por Yunier Escobar

Muchos consideran a la Contax como la mejor cámara de telémetro de 35mm fabricado antes de la Segunda Guerra Mundial. Veamos por qué.

  • Gama más amplia de lentes de mayor apertura y más nítidos que los Leica.
  • Una mecánica más compleja, idealmente más precisa y duradera.
  • Visor y telémetro integrados en una misma ventana. Leica lograría algo parecido muchos años después (1954) en la icónica Leica M3.
  • Telémetro más preciso al tener una longitud mucho más larga. Además, su diseño y construcción hace que menos propenso a descalibrarse.
  • Obturador de cortina metálica en lugar del obturador de tela engomada común en las Leicas. El obturador además es de recorrido vertical, lo que permitió que las cámaras Contax tuvieran una velocidad de obturación más alta (1/1000 vs 1/500). Posteriormente Leica consiguió igualar la velocidad de 1/1000 mientras Zeiss Ikon la aumentó a 1/1250 en la Contax IIa y IIIa.
  • Un sistema de carga de la película más fácil de usar.

Por todo esto, se dice que estas Contax de antes de la guerra era consideradas las cámaras “profesionales” de 35 mm, mientras que Leica era para aficionados.

Mi Contax IIIa de 1956, con Carl Zeiss Sonnar 50mm f1.5.

Un poco de historia…

El génesis de todo está precisamente en Leica. La empresa de Ernest Leitz lanzó al mercado, en la segunda mitad de la década de 1920, una cámara telemétrica que utilizaba la misma película de cine de 24x36mm. Esto llevó la película de 35 mm al mercado masivo e hizo que Leica se convirtiera en la dominante del mercado. Zeiss Ikon quería formar parte de dicho mercado y llevarse una parte del pastel, así que se sentaron y decidieron construir una cámara telemétrica de 35 mm que fuera mejor que las Leicas.

Pero había un problema: las patentes en posesión de Leica.

Zeiss Ikon tuvo que buscar una manera de sortear este obstáculo legal, así que debían hacer las cosas diferente. Muchas de las diferencias de la Contax y las Leicas vino precisamente de esa necesidad de diferenciarse de su competidor para no tener problemas legales.

El resultado sería la Contax de 1932, conocido informalmente como Contax I. Y aunque esta primera cámara Contax no tenía un acabado tan cuidado como el de una Leica, tenía algo único: una velocidad de obturación máxima de 1/1000 de segundo.

Contax I (1932-1936).

Después de esta primera versión, Zeiss recurrió a su diseñador principal, Hubert Nerwin, para que hiciera una revisión de la Contax. Para 1936 Nerwin y su equipo habrían creado dos cámaras: la Contax II y la Contax III. Ambas cámaras compartían el mismo diseño en el que se eliminó la forma significativamente cuadrada de la Contax anterior. Además incluía un gran novedad: una única ventana en la que se integraba el visor y el telémetro. Esto significaba una gran mejora, ya que las Leica y las Contax I tenían dos visores: uno para encuadrar y otro para enfocar.

Las nuevas Contax también aumentaron la velocidad de obturación máxima a 1/1250 de segundo. La única diferencia entre el II y el III es que el III cuenta con un exposímetro de selenio integrado.

A Zeiss le fue bien. Muchos fotógrafos profesionales usaban las cámaras Contax, atraídos por las lentes con grandes aperturas y de extraordinaria calidad, además de las velocidades de obturación rápidas. La Contax II fue una cámara utilizada ampliamente por el destacado fotógrafo de Life, Robert Capa, quien llevó un par de cámaras Contax II durante su servicio en la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial.

Y hablando de la Segunda Guerra Mundial…

Con la llegada de la guerra, el desarrollo de las cámaras en Alemania se estancó, aunque Zeiss continuaría produciendo cámaras y ópticas durante la guerra. Para colmo de males, las instalaciones de Zeiss fueron severamente dañadas durante los bombardeos efectuado los días 13 y el 14 de febrero de 1945. Concretamente, fue la noche del 14 de febrero el momento que los bombardeos alcanzaron la factoría de Zeiss. Al terminar la guerra, Zeiss se encontró bajo control soviético.

Si bien los soviéticos continuarían produciendo cámaras Contax en Dresde, la mayoría de los dibujos se enviaron a la fábrica del Arsenal en Kiev. Estos dibujos y algunas partes se utilizarían para construir las igualmente icónicas cámaras Kiev-2, Kiev-3 y Kiev-4.

Mientras tanto, en la Alemania Occidental querían restablecer a Zeiss como parte de la reconstrucción de la economía alemana. Zeiss-Ikon AG se instaló en Stuttgart y aprovechó la oportunidad para revisar por completo los diseños de la Contax II y III. Ambas cámaras se adelgazaron, tanto en tamaño como en peso, utilizando nuevos materiales. Las cortinas se rediseñaron y se cambiaron las serpentinas de seda por nailon para mantener la alineación de las lamas de metal que las componen. El material de laminilla del obturador se cambió de latón a duraluminio. La montura se mantuvo igual y la mayoría de las lentes de antes de la guerra se podrían utilizar sin problemas en los nuevos modelos.

El resultado sería la Contax IIa en 1950 y la Contax IIIa en 1951. Inicialmente ambas cámaras resultaron muy populares, pero los contratiempos no tardarían mucho en llegar. En 1954 Leica introdujo una extraordinaria cámara que se coronaría rápidamente en la reina de las cámaras de telémetro. Hablo de la famosísima, por muchos considerada una obra maestra, Leica M3. Para la Contax, la suerte estaba echada: no estaba a la altura de la Leica M3. Zeiss Ikon decidió no continuar compitiendo en el mercado de las cámaras de telémetro y en su lugar prefirió apostar por las cámaras réflex. Tristemente, la producción de la Contax IIa y la Contax IIIa terminó en 1960 y Zeiss las eliminó del catálogo en 1961.

Mi Contax IIIa de 1956, con Carl Zeiss Sonnar 50mm f1.5.
Mi Leica M3 con lente Summaron 3,5cm f/3.5, “gafas” y Leicameter MC.

Apostar por el mercado SLR en principio fue una decisión acertada porque el futuro de la fotografía estaría precisamente en ese tipo de cámaras. Zeiss Ikon lo vió y en 1958 dieron el siguiente paso al presentar una revolucionaria cámara réflex: la Contarex.

Pero esa es otra historia…

Mi Contarex “Bullseye“, de 1960.
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